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jueves, 31 de mayo de 2012

Reivindicando la imagen del filósofo

La imagen del filósofo que se se nos ha presentado a lo largo de la construcción de este espacio ha sido una confusa, con varios matices que incluso pueden llegar a ser contradictorios, presentándose así cierta ambivalencia del filósofo fuera de los ámbitos que se consideran propiamente filosóficos apareciendo tanto como un gran sabio digno de respeto como un charlatán objeto de de burlas y desprecio tal y como lo hemos investigado en el post de  El filósofo y su imagen social. Por otro lado, en post como ¿Es necesaria la filosofía y su enseñanza en la actualidad?  de nuestra compañera Priscilla y también El filósofo como símbolo social, cultural y político de Antonio Albarrán, vemos como es que la figura del filósofo y la filosofía misma estan también en una relación conflictiva respecto de nuestro tiempo y de las esferas de poder reinantes en él, ya que la filosofía es una actividad creativa que representa de este modo cierta resistencia contra lo establecido, así como una postura critica respecto del propio tiempo, el contexto social, y de uno mismo; todo ello estaría en contra de los intereses dominantes y presentaría ala filosofía como algo peligroso, aunado a al visión de que la filosofía es algo improductivo y ocioso -toda otro trabajo supondría la reflexión e investigación respecto de si esa postura del poder respecto de la filosofía fue la que produjo esa imagen ambivalente y muchas veces desfavorecedora a la filosofía o viceversa-. A si pues, en medio de este panorama es que se nos presenta la urgencia de reivindicar y justificar la filosofía como una herramienta para la completa y correcta realización del ser humano  tan importante y necesaria en estos tiempos de incertidumbre y camios en gestión.

Bien puede ser que esta imagen problemática de la filosofía y los filósofos se de justo desde el lugar que se ha pensado como el propio de la filosofía, es decir, la academia, pues desde aquí es que se han establecido los lineamientos de lo que es y no es filosofía, lineamientos que muchas veces dejan fuera precisamente los ejercicios de creatividad y autorealización  que busca la filosofía y cuya actividad no va mas allá de la academia misma [Cfr. Onfray, Michel. la comunidad filosóficahttp://es.scribd.com/doc/80713395/MICHEL-ONFRAY-LA-COMUNIDAD-FILOSFICA]. Contra esto, Onfray nos dice que hay que
proceder a la mezcla; a contrapelo de la endogamia, practicar la exogamia; para terminar con la sociedad cercada, producir una sociedad abierta; para abolir el reino de la entreglosa de los textos, buscar la glosa del mundo; para ir más allá del profesor especialista, anatomista del cuerpo frío de la historia de la filosofía, establecer el poder de los filósofos, de los amantes del cuerpo cálido de la vida, reanudar la práctica de la filosofía antigua y restituir la filosofía a quien le pertenece -quienquiera que se adueñe de ella a condición de que el uso que haga de la misma no sea contradictorio con las promesas anunciadas: la construcción de una subjetividad soberana. [Ibíd. p. 42]
Reanudar la filosofía antigua, la filosofía de Sócrates y Diógenes,que era  una filosofía para educar al pueblo, que es quien se tiene que adueñar de ella. Por lo pronto, lo que nos toca hacer desde este espacio es ver como se ha intentado acercar la filosofía la población en general, sacándola de la universidad. Vallamos pues a ello.

Desde todo lo que se ha recolectado en este espacio parecen pocas las formas que encontramos de justificar y acercar la filosofía y a los filósofos  a la sociedad en general, sin embargo las formas de hacerlo son muy interesantes. Tenemos por ejemplo la publicación en versión manga (cómic japones) de libros grandes obras de importantes filósofos como lo son El Capital  de Marx, El Príncipe de Maquiavelo, o Así hablo Zaratustra de Nietzsche, aquí vemos como es que se presenta la filosofía de un moco menos rígido quizá con mas dinamismo y de una forma que podría ser mas cotidiana para algunos, ademas de que son libros polémicos que justamente, desde nuestro tiempo, invitan a la  resistencia, la creatividad y la conformación de uno mismo; pero si de cotidianidad hablamos que mejor que el metro, como en  el metro de Londres donde se pusieron a leer frases de Sartre o Gandhi con el fin de invitar al publico a la reflexión. Por otro lado la serie de televisión Física o Química nos presenta a una maestra de filosofía que ayuda a sus alumnos con sus problemas personales.

Vemos pues que la forma de intentar acercar la filosofía al pueblo aunque variada, siempre es a través de situaciones cotidianas. No se trata pues simplemente de hacer que todos sean filósofos, sino que es un doble movimiento: por un lado hacer que la sociedad se acerque a la filosofía para poder encontrase con ellos mismos y poder liberarse, y por otro lado sacar a la filosofía de un claustro que les dañina, de este modo lo propiamente filosófico no seria algo fijo de una ves y para siempre -de hecho ya no seria nada- sino que se estaría construyendo siempre en la medida de las demandas que su tiempo exija y desde los recursos que este ofrezca; y así desde la reivindicación de la filosofía misma se reivindicara también la imagen del filosofo.

Rubén Efrain López García.

¿Prozac para el filósofo?


Un vistazo al Querido Filósofo, veámoslo en lo que es considerado su ecosistema:

Dentro del entorno de la vida académica, el filósofo en nuestros días, cuenta con reconocimiento que le permite ser respetado e involucrarse con distintas disciplinas. Debido a la compleja realidad en la que estos momentos, esta situada la humanidad; es relevante afrontar las problemáticas de manera interdisciplinaria, es por eso que el filósofo puede optar también ahora por ella. Puede volverse un ferviente luchador social o un reconocido académico, que sea capaz de sustentar tanto las revoluciones ideológicas o el establecimiento de regímenes instituidos.

Parece tener un lugar especial en la sociedad, le es permitido ahondar diferentes espacios  teóricos o prácticos, es una especie de virtuoso con un toque de rebeldía y travesura. Cada que él lo desea el mundo le abre los brazos para este pueda escudriñar sus misterios, sin que por esto sea  visto  como impertinencia.
Puede ser capaz de vivir en toda esta libertad o decidirse por un yugo burocrático. Si decide por el yugo burocrático, tendrá acceso a una vida basta de recursos necesarios para su subsistencia.

La filosofía puede volverse ese tipo de trabajo deseado en una oficina, donde las paredes puedan ser testigo de todas aquellas grandes ideas que se asoman en los ojos del filósofo. La rutina en este caso será importante para poder llegar a cabo tal empresa, horarios que respetar así como las reglas que le posibilitan ser parte de la producción de trabajo intelectual.

También puede darse el caso de un filósofo fuera de la academia, aunque ésta no llegue a estar muy de acuerdo de llamarlo así. Puede ser cualquier persona que este decidida  o empeñada en ver la realidad y su vida con mirada filosófica. Podrá dedicarse a trabajos tal vez no tan relacionados a la filosofía directamente, sin que por eso el filósofo dirija su mirada a otra cosa que no sea la belleza de la verdad. Podrá lustrar zapatos, tender camas, lavar baños pero siempre pensando en su amada filosofía.

¿Y qué de aquellos que no están tan entendidos con la rigurosidad o tradición de la filosofía? ¿Que desean crear sus propias ideas, novedosas, listas para resplandecer en el mundo, pero sin que por ellos se parezcan mucho a lo que normalmente se pensaría como filosofía? ¿Qué son aquellos que su fin último tal vez no sea la verdad? ¿Que deseen formarse a sí mismo una realidad que responda a sus necesidad e intereses? ¿También a ellos puede llamárseles filósofos? ¿O solo entretenidos, interesados en tener un hobby como la filosofía? ¿Su interés sería tomado como de menos nivel? ¿Sus aproximaciones serían desdeñadas como juego superficial?

Probablemente algunos lo hagan. Ahora parece ser que las condiciones de una etapa histórica como lo es  la modernidad, permiten cabida a esta especie de filósofo que se ha estado logrando.

¿Cómo es posible que si estas condiciones históricas cambian el filósofo siga? ¿Conlleva esto a una transformación de parte del filósofo? ¿En que condiciones inició el discurso de la filosofía? Se puede rápidamente dar un vistazo en la historia de la filosofía para formar una  idea de como se fue dando esto.

Se comenzó por intentar explicar, qué era lo que conformaba la realidad. Las reflexiones se dirigieron hacia la materia. Qué si el mundo era de agua, que si de fuego, que si de aire, algunas de estas fueron las respuestas. El filósofo era aquel que explicaba la realidad bajo una especulación partiendo de la materia. Después el objeto de estudio varió y se deseaba explicar una realidad bajo la especulación de una relación entre dios y el ser humano.

Hubo rompimientos por embates religiosos que permitió el regreso al estudio de los Clásicos formándose un renacimiento intelectual. El filósofo en todos estas etapa ha presenciado las diversas crisis de la humanidad, ha colaborado en esos puntos de quiebre ya sea por omisión o activamente.  

El filósofo y su imagen en la Ilustración, se  establecieron con  una imagen nítida dentro de la sociedad.  Una imagen surgida en un entorno  humanista, pues el centro de todo parecía ser el hombre. El filósofo es el que habla del hombre y en esto se reconocía.

El argumento de La razón, como justificación de la realidad hace su aparición.  El argumento central de la modernidad sigue siendo el de la dignidad del hombre y  la pregunta acerca de la manera en que la conforma haciendo uso de su racionalidad. El progreso es una palabra importante, como sueño utopía pero también como realidad. Gracias a los avances que se alcanzan en materia tecnológica e industrial, el antropocentrismo se vuelva una justificación de los actos que se necesitan para llevar acabo dicho progreso.

No hay momento claro en que se pueda decir donde termina la modernidad y donde empieza la posmodernidad; pero si empiezan a surgir valorizaciones  innovadoras, atrevidas si se compara con otras antes establecidas. Hay un reconocimiento del hombre en sus limitaciones como especie que es, pues dista mucho de las otras que conforman el reino animal.  En su desarrollo no se entrevé  un objetivo definido de su existencia, hacía donde van dirigidos sus esfuerzo de sobrevivencia, sino que tiene que crearlo. No puede subsistir por él mismo en el momento de nacimiento ya que no nace totalmente desarrollado como si sucede en otros animales.

¿Cómo es que en la actualidad, o al menos en la realidad mexicana, sigamos bajo parámetros que responden a la modernidad, cuando vivimos bajo los efectos de valores posmodernos, sobre todo en la educación?

Parece que en las aulas, los valores de la modernidad siguen teniendo validez, pero cuando se sale de ellas y se ingresa tanto a una vida laboral como a la vida universitaria, para aquellos que tienen la oportunidad, todos esos valores se ponen en cuestión sin antes dar un aviso previo. Deberían de poner un anuncio a la entrada de las universidades o en las calles, que dijera: “Favor de no pisar los sueños caídos, de todo aquel que entra a una realidad sin sentido”; porque parece que ya la realidad no tiene sentido.

No tienen sentido todos aquellos discursos escolares, donde te inculcaban y motivaban a estudiar para ser “alguien en la vida”; porque en cuanto consigues un trabajo o entras a la universidad empieza la sensación de ya no sentirte muy “alguien”.

La realidad Mundial actual, parece contener en sí misma mucha violencia. Ser agresiva e inquisitiva con todo aquel que tiene algún tipo de creencia ya sea en dios, en la humanidad, en el amor, respeto, entre otras cosas. Sucede que ahora se tiene una gran aceptación esta indiferencia moral.

La imagen del filósofo fue nítida socialmente; ahora la figura existe pero su imagen, su status, se pierde. Al tocar creencias que compitieran con la filosofía, la cual antes englobaba muchas respuestas y redundaba en la imagen de sabiduría del filósofo, el filósofo pierde cada vez ese status público si bien su función sigue persistiendo.

¿Del cambio de la imagen del filósofo, implica un cambio en el sistema? Este cambio en el sistema de valores no parece ser tan nítido en la cotidianidad; ya que algunas veces se aceptan y otras tantas se rechazan por no reconocerlas como propias. En estas últimas décadas, que incluyen a las primeras de este siglo XXI y a las ultimas del anterior, donde la tecnología en mucho ha sobrepasado las expectativas de bienestar y pobreza, el uso y abuso de la masificación de la información y el consumo voraz; provoca en las generaciones adultas un dejo de melancolía, suspiran por aquella realidad que sentían más cercana a sus vidas.

¿Qué tanto es responsabilidad del filósofo esta situación? En algunas etapas de la historia fungió de héroe, sabio, maestro, político ¿y ahora? ¿En verdad importa saber que función juega ahora el filósofo en la sociedad actual? ¿O como se piensa así mismo? ¿Ya se siente extraño a ella? ¿Es responsable de este caos? ¿Tiró la piedra y escondió la mano? ¿Fue la Filosofía la que cultivó y de la que germinó ese fruto llamado posmodernidad? Si lo hizo ¿Cómo es que ahora se retira del escenario el filósofo  tan cínicamente?

O ¿No es retirarse, acaso esto que hace? Si no se retiró en su totalidad de menos sí se ausento unos momentos, a mi parecer. Se dejó vencer por el relativismo, tal vez para unos no sería esto un fracaso. Pero sin saber todavía a donde se supone que va a terminar esto sería agradable saber a donde asirse, parece que con el relativismo no se puede mucho. ¿Será este querer asirse un error?

Debería de poder dejarse fluir en todo este torrente de incertidumbre, pero ¿Cómo hacerlo?  ¿Podría enseñarse? Y si fuese así ¿Quién lo haría? No tengo nada en contra de los pensamientos desarrollados en la  posmodernidad.  Creo que son bastante liberadores, que son como una especie de huracán, no sabría decir si son la causa o el efecto de un desastre. Pero si creo que parecen dejar ver un vacío. El hombre ahora ya no es parte de una divinidad, ni tampoco la comparte, ya no existe el alma ni la esencia. Ahora se estudia para ser ¿qué? ¿Ser productivo? ¿Sustentable para poder consumir?

No se sabe con que combatirse esta crisis ni la violencia en que se vive. La educación como se tiene pensada en estos momentos parece ya no ser una opción para superar  tal decadencia. Aquellas  evocaciones a realidades de la ciencia ficción, ya no son tan lejanas, ni tan descabelladas.  La filosofía sigue ahí, esta presente como sustento del desarrollo y conformación de una sociedad, pero ¿el filósofo? ¿Él solo se ha desterrado?

Al tratar de ser flexible para subsistir se puede comprometer tu propia existencia; este es un riesgo que da la impresión que el filósofo esta dispuesto a asumir. ¿Es también victima de la circunstancia? La imagen del filósofo es humanista, responde a un legado de grandeza.  Aquellos que se sienten interpelados a esa grandeza son aquellos que tratan de entenderla. Mientras siga sucediendo esto habrá filósofo.

Elaboró: Arely Guerrero Villanueva

martes, 29 de mayo de 2012

En busca del leitmotiv del filósofo


El maridaje música-literatura es ineludible para muchas expresiones musicales. Sin embargo es cuando la música intenta crear una imagen filosófica del filósofo cuando esta dupla parece no poder prescindir una de la otra. De esta manera las imágenes musicales del filósofo contenidas en este sitio virtual, están basadas sin excepción a partir de lo que literariamente se interpreta en una manifestación musical. Incluso hay publicaciones de canciones que se sostienen sin un soporte sonoro, basta leer la letra de la canción para que la imagen del filósofo cobre sentido.
Hay algunos ejemplos que tienden a divorciar música y literatura, entre los contenidos en sitio virtual están: Sócrates de Erik Satie, Zarathustra de Museo Rosenbach y Deleuze de Noise Theoria. En estos tres casos la música por sí misma dice algo del filósofo o de la filosofía que intenta representar; trae a la presencia de nuevo mediante la experiencia estética.
A pesar de esto, ninguno de estos tres ejemplos logra por completo este cometido. Sócrates al estar pensada en el momento primigenio de su composición como música incidental, tiene parte del imaginario del filósofo en la música misma. Sin embargo la inclusión del diálogo socrático a manera de ópera, pudo haber enriquecido la experiencia de la música como imagen del filósofo, o pudo ser una decisión de que la música sola no bastaba.
Zaratustra podría mantenerse a sí misma como discurso sonoro, pues tiende a la ruptura de armonías y rítmicas canónicas, reconfigurándolas y mostrándolas de nuevo; ésto bien puede considerarse mimesis de la filosofía nietzscheana. La inclusión de letra en esta pieza puede ser entonces irrelevante, lo notable es que de hecho no lo es. La letra aparenta tener relevancia y está ligada a la música por el contenido interpretativo de la filosofía de Nietzsche e irónicamente por la rítmica poética.
Deleuze parece ser el mismo caso de la pieza anterior, la música parece sostener por sí misma una imagen del filósofo Deleuze, pero el contenido literario resulta ser un componente primigenio en la totalidad de la pieza.
En el más pesimista de los casos la imagen del filósofo como sonoridad pura no es posible en estos ejemplos solo por el hecho de que la letra está ahí. Quizá sea porque es imposible crear una imagen musical del filósofo. Pero si hay representaciones visuales que presentan a algún filósofo sin la necesidad de remitir a ningún texto, quizá sea posible encontrar una representación similar para el filósofo.
Adorno había atisbado en lo que puede ser la imagen musical de un personaje en la cinematografía. Afirma que el “leitmotiv” es alguna especie de marca registrada en la que se pueden reconocer figuras, sentimientos, símbolos, personajes, etc[1]. Aprovechando esta capacidad del leitmotiv, si encontramos una imagen musical del filósofo y ésta no se funde en la complicidad música-literatura, quizá puede ser un “leitmotiv”. Sería conveniente buscar entonces un leitmotiv del filósofo, que evidentemente no se encuentra en nuestra colección. Me muero de ganas por encontrar alguno, o por qué no, componerlo.


[1] Adorno, W. Theodor. Eisler, Hanns. La música y el cine. Trad. Fernando Montes. Ed. Fundamentos. Madrid, 1976. p. 19 y ss. Se puede descargar en: http://es.scribd.com/doc/25316163/Adorno-Theodor-y-Eisler-Hanns-El-cine-y-la-musica